Solidaridad popular

Organizaciones barriales y de Derechos Humanos asistieron con comida y agua a los cosechadores

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Obreros golondrina norteños lograron embarcar hacia sus provincias después de estar varios días abandonados sin asistencia en la Terminal de Mendoza. Foto: La Mosquitera

Después de permanecer abandonados a su suerte, sin ayuda gubernamental de ningún tipo,  tirados en el suelo sin comida, abrigo ni elementos de higiene en la Terminal de Mendoza, más de un centenar de obreros golondrinas pudo retornar en la madrugada del domingo a Salta y Jujuy. Veintiséis de ellos quedaron en un albergue provincial.

La Red por los Derechos Humanos de Mendoza – que reúne a expresos y presas políticas, sindicatos, organizaciones estudiantiles y barriales- activó un enorme mecanismo de ayuda para llevar comida y asistencia médica a estas personas que vinieron a trabajar en la vendimia y no podían retornar porque las empresas de micro no tenían el permiso de circulación nacional.

El viernes en la noche algunos de ellos grabaron videos que mostraron cómo mujeres, niños, personas mayores y jóvenes que vinieron a levantar la cosecha en fincas de Mendoza estaban tirados en los pasillos sin comida, sin abrigo ni elementos de higiene en medio de la pandemia de coronavirus.

Sin asistencia en Mendoza, reclamaban al Gobierno de Gerardo Morales y de Salta, Gustavo Sáenz, que les permitiera volver. Mientras esto ocurría, miembros de la red comenzaron a llamar a organismos barriales para recolectar comida y agua, y al mismo tiempo intentaban que el Gobierno de Mendoza brindara algún tipo de asistencia.

Estado ausente

“En la Terminal había dos grupos de personas. Unos 90 habían tomado un micro porque no les permitían salir de Mendoza y no querían bajarse porque el micro iba a ser secuestrado porque no tenían los papeles de circulación”, contó a EXPLÍCITO Ana Sosino, trabajadora social integrante de CELPI, una de las organizaciones que intervino en el rescate solidario que asistió a quienes quedaron varados. Allí intervino la Fiscalía 8 y Gendarmería. Estos cosechadores quedaron a la espera deque Natalio Mema, subsecretario de Servicios Públicos, destrabara la circulación de los micros.

Mientras tanto, otro grupo de 46 personas permanecía en los pasillos de la Terminal sin saber cómo seguir después de que les negaran el permiso a los colectivos para salir de Mendoza. “La organizaciones sociales insistimos en la exigencia al estado provincial para que diera una respuesta concreta a estas poblaciones de trabajadores rurales y actuara en consecuencia”, apuntó Sosino.

Al mismo tiempo, legisladores de la izquierda local y de provincias norteñas buscaron visibilizar lo que ocurría con videos en sus redes sociales denunciando la situación.

Mientras esto ocurría la Red por los Derechos Humanos hizo un relevamiento de cuántas mujeres, niños y familias había allí. Se ocuparon de que el SEC atendiera a una mujer embarazada que tenía pérdidas y consiguieron comida de los comedores barriales para alimentarlos en la espera.

“Las organizaciones populares respondieron con alimentos que había en ese momento en merenderos de Guaymallén. El Ministerio de Salud habilitó todo para que la comida se rapartiera según las normas”, detalló la trabajadora social de CELPI.

Una de las personas que atendió los llamados fue Luz Faingold, directora de Derechos Humanos del gobierno de Suarez. “Quedó demostrado que no tienen un protocolo para obreros golondrina. Los hospedajes y los hoteles habilitados en la provincia sólo son para la gente que viene a Mendoza”, apuntó Sosino.

En todas las horas que pasaron estos cosechadores, con sus niños, con sus bolsos a cuestas, gastando las pocas monedas que habían podido juntar en viandas carísimas -sólo podían comprar lo que ofrecían los kioscos de la Terminal- no hubo funcionarios del Gobierno que se hicieran presente allí, agregó.

“Cuando hablamos de un estado presente es estar atento a estas poblaciones vulneradas. Son los invisibles pero los necesarios. Los organismos de Derechos Humanos podemos asistir, acompañar, pero el estado es el responsable de estas personas”, resumió la trabajadora social sobre el abandono de los cosechadores.

26 personas, a un albergue

Cerca de las 22 del sábado salieron tres micros con los trabajadores golondrinas hacia Salta y Jujuy. Finalmente les dieron a las empresas de turismo el permiso necesario.

Ante de eso, se habían acercado al grupo empresarios de transporte ofreciendo sus vehículos, pero de nada servía si el gobierno de Mendoza no activaba la gestión de permisos de circulación.

Un cuarto colectivo que debía transportar a 26 de estos trabajadores no consiguió los papeles correspondientes. Por lo que, en plena madrugada, las organizaciones sociales tuvieron que activar nuevamente el pedido de auxilio.

La Provincia respondió trasladándolos a un albergue para personas en situación de calle, donde permanecerán hasta que puedan viajar a sus provincias de origen.

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