Lesa Humanidad

Revelan el rol clave del Departamento de Inteligencia 144 en el plan genocida en Mendoza

Share

Banquillo de los acusados y sus defensores. Foto: juiciosmendoza9.wordpress.com

Estado Unidos entregó el viernes pasado a Argentina documentos desclasificados de cómo funcionaba el aparato burocrático de la “Operación Cóndor”, que en la práctica se llamaba “Operación Teseo”. En esos archivos se revela, entre otras cosas, que los servicios de inteligencia de cinco países y “hasta cierta medida Brasil” firmaron en septiembre de 1976 un acuerdo de cooperación para “operaciones contra blancos subversivos”.

Parte de ese enorme entramado para identificar, cercar y eliminar personas es lo que se juzga en el noveno juicio de lesa humanidad en Mendoza, que comenzó a fines de marzo. 

Por primera vez en Mendoza se lleva al banquillo a a los responsables de los crímenes cometidos bajo el ala del Destacamento 144 de Inteligencia del Ejército y la Fuerza Aérea, enclaves de la inteligencia del plan sistemático de represión.

El 144 cumplió un rol central como parte del plan sistemático de represión desplegado durante las últimas dictaduras. Su papel fue trascendental en la planificación de los operativos “contrasubversivos” -como solían denominarlos- y también respecto de las decisiones y órdenes que tuvieron como resultado la detención, privación de libertad, torturas, desaparición forzada, apropiación de menores y otros aberrantes delitos, resume el portal que lleva al día las crónicas del proceso. 

Miembro del Destacamento 144 fue el entregador de Claudia Domínguez, la nieta recuperada 117, según se reveló en el juicio por la apropiación de identidad.

Condenaron a 10 años de cárcel al entregador de Claudia Domínguez, la Nieta 117 

Hay, además, pruebas de la intervención personal de integrantes de esa dependencia en la ejecución material de algunos de los operativos y de su injerencia en las torturas de las y los detenidos. Estos interrogatorios hacían las veces de fuente de información para seguir diseñando el plan represivo.

El Destacamento de Inteligencia 144 (DI 144) estaba compuesto por personal militar superior, oficiales, suboficiales, soldados y personal civil cuya participación era directa y esencial. Todos los oficiales y suboficiales del DI 144 han formado parte de las distintas Unidades de Inteligencia ya sea en Destacamentos de Inteligencia en distintos puntos del país, en el Batallón de Inteligencia 601 y/o en la Escuela de Inteligencia de Campo de Mayo. Los Destacamentos de Inteligencia -y en particular el Destacamento de Inteligencia 144/162- estaban compuestos por personal especialmente capacitado y entrenado en las tareas de inteligencia.

La contraofensiva, parte de la trama

Una de las pruebas de la interconexión y colaboración entre miembros de inteligencia de todo el país es la represión a la llamada “Contraofensiva Montonera”, que se replegó en varios puntos del país. La mayoría de las acciones represivas ocurrieron en Buenos Aires y  Capital Federal, mientras que en el interior del país se relatan operaciones en Córdoba, Chaco, Mendoza, Corrientes y Santa Fe.

Juzgan la represión de la Contraofensiva Montonera, que incluyó a Mendoza

En Mendoza, por ejemplo, emboscaron en el aeropuerto a Hugo Vocouber y Luis Fleitas, dirigentes de las Ligas Agrarias del Chaco que habían vuelto al país para participar de la Contraofensiva. Las Ligas Agrarias era una organización económica y política que aglutinó a pequeños y medianos productores, contó con el respaldo de un sector de la Iglesia y llegó a poner en cuestión el modo de producción rural: tenía incidencia en el 60 por ciento del mercado algodonero argentino y disputaba terreno con Bunge y Born.

Sin embargo, el diseño estratégico incluyó un plan elaborado por los militares que abarcó operaciones por dentro del territorio, y en algunos casos hasta en el exterior del país, como ocurrió en Perú, Bolivia y Brasil.

Nada de esto podría haberse ejecutado sin un mecanismo de inteligencia en todo el país, articulado a su vez con colaboradores externos.

Subzona 33

En la Subzona 33 -subdivisión del III Cuerpo de Ejército con sede en Córdoba-, el DI 144 operaba junto a la VIII Brigada de Infantería de Montaña. Es decir, extendía su área de influencia a Mendoza, San Luis y San Juan.

Varios sobrevivientes ubicaron su sede en la calle Emilio Civit y Martínez de Rosas de la Ciudad de Mendoza, domicilio que ocupó hasta el 15 de noviembre de 1980, cuando se mudó a la calle Julio Leónidas Aguirre 259. El 1 de enero de 1982, el Destacamento pasó a depender del Comando del IV Cuerpo del Ejército -con asiento en Santa Rosa, La Pampa- y cambió su número por 162.

Para la época de los hechos que se juzgan, el DI 144 dependía orgánicamente del III Cuerpo del Ejército; técnicamente de la Jefatura II -Inteligencia- del Estado Mayor General del Ejército y operacionalmente del Comando de la VIII Brigada de Infantería de Montaña. Se dividía en distintas secciones y actuaba en apoyo al Comando. Se vinculaba, además, con el Batallón de Inteligencia 601, dependencia exclusiva de inteligencia del Ejército.

En este juicio se relevarán las pruebas que evidencian la participación del Destacamento de Inteligencia 144 en el plan genocida: ordenanzas, decretos, reglamentos, normativas, órdenes verbales, boletines reservados sobre el funcionamiento de inteligencia; algunas declaraciones de integrantes de fuerzas armadas y/o de seguridad, como también testimonios de víctimas del terrorismo de Estado.

Las estructuras de inteligencia existían independientemente de las Jefaturas de Inteligencia de cada comando o brigada y trabajaban coordinadamente con ellas. Esto funcionaba así tanto para el Batallón 601 y sus destacamentos, como para las Regionales de Inteligencia de la Fuerza Aérea (Regional Oeste, en Mendoza).

Diversos tenientes coroneles se desempeñaron en la jefatura del Destacamento: Hamilton Barrera desde el 13 de diciembre de 1973 hasta el 15 de diciembre de 1976; José Osvaldo Riveiro hasta el 12 de febrero de 1979; Juan Rodolfo Brocca hasta el 1 de diciembre de 1980; Luis Faustino Suárez hasta el 30 de noviembre de 1982 y Félix Ricardo González hasta el 30 de noviembre de 1984.

Los libros no registran quién ocupaba el cargo de segundo jefe del destacamento durante 1976 y casi todo 1977. El mayor Jorge Alberto Cabrera se desempeñó allí desde el 5 de diciembre de 1977 hasta el 12 de febrero de 1979; luego, fue designado Juan José Ramírez hasta el 30 de noviembre de 1981; Miguel Ángel Amigo hasta el 30 de noviembre de 1983; y a partir de esa fecha, Alberto José Jaime.

Fuente: Archivo Explícito/Juicios Mendoza

 

Share