Abuso en la cuarentena

La Policía de Mendoza detuvo a un joven que pedía comida en la calle y secuestró el teléfono de una vecina que filmó todo

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Siete móviles policiales y agentes de civil participaron del operativo en la Sexta para detener a un joven que pidió barrer una vereda a cambio de comida. Foto: Captura de pantalla

“Martes 7 de abril por la tarde me encuentro en mi domicilio, cumpliendo la cuarentena porque tengo esa posibilidad: una casa donde poder aislarme frente a esta situación de pandemia. Golpea la puerta un chico que me ofrece limpiar mi vereda por un paquete de fideos o cualquier cosa para comer. En el momento en que se dispone a barrer, para un vehículo policial, se bajan 2 efectivos, e inmediatamente lo reducen contra el móvil, torciéndole el brazo, provocándole fuerte dolor y anulándole cualquier posibilidad de movimiento”.

Así arranca el relato testimonial de una vecina de la Sexta Sección de Mendoza que presenció la detención de un joven que buscaba tener una changa para poder sobrellevar la cuarentena.

El operativo, del que participaron siete móviles policiales, repitió la brutalidad policial que no parece ser un caso aislado de abuso en el caso de la Policia de Mendoza, que en los últimos días protagonizó varios episodios similares.

Además de la detención del joven, también se llevaron a una vecina que intentó defenderlo y eliminaron los videos del celular de otra mujer que intentó registrar la escena. El aparato le fue devuelto horas después en la comisaría del Barrio Cano, donde fueron trasladados el joven y la vecina.

Sigue el testimonio de la vecina de la Sexta: “Mientras el chico les rogaba a gritos que dejaran de hacerle daño, los vecinos nos acercamos y también pedimos que dejaran de tratarlo de ese modo. Sin querer identificarse, frente a las preguntas de varios, los efectivos policiales nos argumentaron que pasadas las 6 de la tarde no se podía estar en la calle y que “les había faltado el respeto” por lo que esperaban un móvil de traslado. Sin parecer importar mucho que un ciudadano, menor de edad (17 años) tenga hambre”.

Ante semejante escena, muchos vecinos se solidarizaron con el joven, y comenzaron a filmar y sacar fotos de lo que estaba ocurriendo. La policía entonces los amenazó a ellos con aplicarles también “el 205” del Código Penal. Algunos testigos del momento enviaron a EXPLÍCITO los videos que tomaron en el momento.

“No habían palabras que sirvieran como argumento, de parte de quienes reclamábamos y en ningún momento dejaron de inmovilizar al joven, e hicieron oídos sordos a una vecina que les señaló haber visto absolutamente todo desde su casa, porque tenía su puerta abierta y que en ningún momento el joven los había ofendido. Con el correr de los minutos más vecinos se acercaron a reclamar y a registrar con sus teléfonos lo que estaba sucediendo y por respuesta recibimos amenazas de ‘terminar en problemas’”.

Fue entonces cuando llegaron de refuerzo otros siete móviles policiales.

La policía eliminó los videos de una vecina

El despliegue policial contra el joven que pedía comida y la vecina que filmó la escena incluyó uniformados con armas, otros de civil y en vehículos no identificados, según el testimonio de varios de los que presenciaron la escena y puede apreciarse también en los videos.

“Sin mediar palabra, redujeron esta vez contra el baúl de otro de los móviles y le patearon las piernas a una chica que había expresado su repudio frente al abuso policial del que estábamos siendo testigos y que se disponía a volver a su casa ubicada enfrente, a escasos metros, porque a esa altura el clima ya estaba muy enrarecido”.

Otra vecina, alarmada por los gritos, salió de su domicilio y comenzó a registrar con su teléfono lo que ocurría. “Una policía mujer le sustrae violentamente el dispositivo, que recién le vinieron a devolver en la comisaría y sin las grabaciones de video que había podido capturar. Si! la subieron a un móvil y la llevaron detenida también: descalza, sin darle explicaciones y sin importar el reclamo de su padre -que mediante forcejeo fue tumbado al suelo por parte de un oficial que portaba una itaka en su mano- y que les demandaba que no se llevaran a su hija y que la hija de ésta, su nieta, menor de edad, se encontraba sola en la casa”, describió.

Tal como ocurrió con el joven que buscaba vender a sus clientes habituales la verdura y el pan que elabora cada día, los policías amenazaron a los vecinos que se solidarizaron con el joven que se levaban detenido, advirtiéndoles que a todos les iban a aplicar “el 205”.

La vecina que se llevó la policía fue liberada cerca de la medianoche de este miércoles, con una causa iniciada  por “haber ofendido, injuriado, insultado” a un funcionario público. “Quienes fuimos testigo del brutal abuso podemos dar testimonio que esto es una absoluta mentira. Mientras tanto, al chico lo trasladaron al Equipo Técnico Interdisciplinario (ETI) por encontrarse en situación de calle y con la imputación por violación de la cuarentena”.

Más detenidos por pedir comida en la calle

El caso del joven apresado este martes se suma al joven de 25 años protagonista del promocionado “primer juicio por violar la cuarentena”.

Se trata de Pablo Bernardo Salinas Castro, un joven de 25 años que tiene un hijo que alimentar y salió tiempo atrás de la cárcel, con lo cual su situación económica se resiente ante la dificultad de encontrar trabajo. La policía lo sorprendió en la noche del 22 de marzo cuando caminaba por calles Saavedra y Albania, de Guaymallén.

La Justicia de Mendoza pretende, tal como promocionó el juez de la Corte José Valerio, erigirse en una fuerza aleccionadora con este caso y los demás que serán juzgados.

Se suman estos dos detenidos -excluídos de la economía formal- al verdulero detenido días atrás por intentar conseguir el sustento diario llevando frutas, verduras y pan a sus clientes habituales.

Este último caso es defendido por la abogada Laura Valente (de La Gremiual de Abogados) quien refirió a este portal: “Es control social puro. Esto no es prevención. Hay gente que si no tiene un familiar que lo banque se muere de hambre”.

El cuadro de abusos policiales se completa -al menos entre los que han trascendido- con el caso de una maestra y su hijo maltratados por un policía en un supermercado de Godoy Cruz, que fue incluído en el informe nacional de la Correpi. 

 

 

 

 

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